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Abecedario de pólvora

Yordán Radíchkov

ISBN: 978-84-15509-89-9

Encuadernación: Cosido

Formato: Rústica con solapas

Fecha de publicación: 28/06/2023

Número de páginas: 252

Traducido por: Viktoria Leftérova y Enrique Gil-Delgado

Ilustración de cubierta: Natalia Zaratiegui

PVP: 20,00€

La publicación en 1969 de Abecedario de pólvora supuso una auténtica convulsión en el panorama literario y la crítica búlgaros. Por primera vez se abordaban cuestiones como la revolución o la resistencia antifascista huyendo de la simplificación y del ensalzamiento ideológico impuestos por el realismo socialista. Las historias que lo componen, de una sencillez tan profunda como bella, están impregnadas de una sabiduría popular que entronca con la rica tradición y folklore búlgaros.

Esta obra es una puerta a un pequeño mundo rural, tan real como rico en elementos fantásticos (lo que le valió el calificativo de realismo mágico balcánico), poblado por héroes anónimos que, conduciendo su carro lleno de jarros y vasijas, amasando el pan cada mañana o tallando la piedra de las canteras, nos muestran la grandeza y la miseria de la vida campesina, reivindicando su papel en la épica de lo cotidiano.

«Radíchkov excava la sabiduría en el fondo del candor cotidiano, la inteligencia oculta bajo las apariencias de la simpleza, la locura poética disfrazada de sencillísimo sentido común y áspera tozudez, don Quijote disfrazado de Sancho Panza». Claudio Magris

«Las historias narradas en Abecedario de pólvora no parecen de este mundo, y sin embargo son tan rurales y pegadas a la tierra que no hay nada más “real”. Pero además, uno verifica que el autor supera el canon del realismo socialista, apropiándose de algunos de sus elementos para parodiarlo y subvertirlo. El resultado es una obra de las grandes, de primer nivel». Ronaldo Menéndez

«Abecedario de pólvora es un libro magnífico, de otro tiempo. Cualquier historia desprende un cariño por aquellos tiernos bárbaros, instalándose en una tradición centroeuropea entre lo triste y lo bello, entre el humor y la historia arrojada como piedras. Juan Jiménez García, Detour

«Radíchkov describe este mundo con un gran humanismo, elevando así el localismo más terruñero a la categoría de símbolo universal». Adolfo Torrecilla, ACE Prensa

 

En el año 2014, poco después de nuestro comienzo en el mundo editorial publicamos Abecedario de pólvora. Era la primera vez que llegaba a los lectores en español esta obra del consagrado escritor búlgaro. Casi diez años después, reeditamos, con portada actualizada y texto revisado, esta obra que forma parte indiscutible de nuestro catálogo y que esperamos que vuelva a enamorar a nuevos lectores, tal y como hizo su primera edición.

Sobre este libro han dicho:
  • FANFAN (Josep Masanes)

    ‘Abecedario de pólvora’: un mundo mágico a la búlgara

    Abecedario de pólvora es un conjunto de relatos ambientados en un mundo y tiempo pasados, unos relatos entrecruzados que recuerdan por este motivo a la película de Robert Altaman Vidas cruzadas, basada en las narraciones de Raymond Carver y, por su realismo mágico, a El distrito de Sinistra de Ádám Bodor

    Yordán Radíchkov (1929-2004) es un escritor, dramaturgo y guionista búlgaro, representante del realismo mágico. En 1959, publicó su primer libro de cuentos, El corazón late por el pueblo. En los años siguientes publicó diversas colecciones de cuentos que culminan con Abecedario de pólvora (1969). Sus obras han sido representadas y traducidas a numerosos idiomas. Fue nominado dos veces al Premio Nobel de Literatura. El pico Radíchkov, en la isla Livingstone, en la Antártida, lleva el nombre del escritor.


    Un escritor que nació en Kalimánitsa, un pueblo que ya no existe porque fue tragado por una presa. Unas historias que nos hablan de unos tiempos y de una forma de vida que prácticamente han desaparecido.


    Abecedario de pólvora fue publicado en 1969, en una época en que el régimen soviético seguía siendo firme y amenazando con el holocausto nuclear. Un sistema ideológico que controlaba con mano firme lo que decían sus creadores. Un país en el que la cultura se consideraba tan importante que todos los escritores tenían que escribir el mismo libro mientras, que en el bloque occidental la cultura, más allá de los eslóganes, tenía tan poca importancia que daba igual lo que escribiera cualquier escritor porque nadie iba a leerlo.

    Nada más empezar el volumen, en el primero de los cuentos, La capa, probablemente el mejor del volumen junto con Recuerdos tardíos Un hombre apacible, una entrada de diálogo ya nos marca el tono del libro: «Esto no es Alemania donde crían ovejas como elefantes». Y sabes que, sin duda, te lo vas a pasar bien, que vas a sonreír y vas a divertirte siguiendo las historias de Radíchkov, veinte cuentos con distintos narradores en primera persona, gente desconfiada, asustadiza, con un sentido común propio de piedras; cuentos, unos más narrativos, otros más etnográficos, otros más parabólicos, en los que el autor no tiene miedo a contar una historia y luego volver sobre lo contado para añadir detalles y que la narración, a pesar de ello, siga funcionando.
    En los cuentos hay algunos elementos del folclore rural europeo adaptados al territorio búlgaro, los duendes y las brujas. Y frases propias del saber popular:«Los gendarmes te muelen a palos y no te creen, digas lo que digas».«Estando en casa y tranquilo, uno puede vivir a pan y agua».«Porque todas las cosas en este mundo temían al Tiempo, salvo la piedra».
    «Antes, al otro lado vivía gente; solía humear un horno y toda la calle olía a pan recién hecho. Ahora no había ni horno, ni gente; los vientos habían barrido las cenizas, las lluvias habían lavado los rescoldos y debajo no había quedado más que una pila de piedras ahumadas».

    En un determinado momento Radíchkov nos recuerda al Ausiàs March que escribió que el mar era «una cazuela que bulle» al decir: «nuestros ríos son todos bravos y espumosos; bullen como las ideas».
    Uno, leyendo al búlgaro, puede llegar a pensar que quien le escribió el famoso discurso a Zapatero de las nubes se inspiró en las palabras del búlgaro cuando dice: «A veces nos tumbamos en las praderas mirando las nubes flotar sobre nosotros e imaginamos qué bonito sería si nos visitase un mago y preguntase a cada uno nosotros por su deseo».
    Un artista amante del pasado, de lo que se perdió, de lo que se desvanece.

     

  • ZAS Madrid (Emilia Lanzas)

    'Abecedario de pólvora', de Yordán Radíchkov, entre el costumbrismo y lo fantástico

    Viktoria Leftérova (traductora junto a Enrique Gil Delgado de la obra), rescata en la introducción las palabras de Radíchkov: «… Nuestro pueblo contaba con un centenar de casas y quinientos habitantes. Casi todos los patios tenían un pozo y en cada uno de ellos habitaban varios vampiros de agua, duendes y espíritus; recordándolos ahora, creo que éramos los campeones del mundo en materia de vampiros de agua, duendes y espíritus».

    Esta descripción de su lugar de origen, Kalimánitsa —escenario que sustenta Abecedario de pólvora— proporciona la dimensión sobrenatural y mágica de la realidad de Radíchkov, razón por la cual se le ha adscrito al denominado realismo mágico. Y si bien es cierto que Radíchkov mezcla elementos maravillosos con la realidad y la identidad cultural, como indica Viktoria Leftérova «se trata de un estilo literario genuinamente personal que hunde sus raíces en la tradición de la narrativa oral del Este». Además, hay otra diferencia primordial que lo separa, aunque no radicalmente, del movimiento literario latinoamericano: el humor en su estado misterioso e indefinible que enmarca la visión de unas existencias en permanente estado de ruina. Un humor alejado de la risa.

    Los veinte relatos entrelazados que comprende Abecedario de pólvora componen un mosaico en donde personajes e historias se entrecruzan creando un universo rico y particular en el que convive lo más cotidiano junto con lo más prodigioso. El día a día de artesanos, campesinos, panaderos, se desarrolla junto a los fantasmas de los vecinos muertos, la mitología popular o los convenientes conjuros para cada estación del año. Y lo inverosímil, como muestra especialmente el “Pequeño epílogo” del libro en donde las aves introducidas en el horno para ser cocinadas, salen de él: «…todas las aves, aun después de pasar por el fuego abrasador, seguían vivas, cacareando o atusándose escrupulosamente las plumas con el pico».

    Asimismo, este microcosmos común y humilde está atravesado por la epicidad y por la mitología popular. La mayoría de los habitantes de la localidad tienen muy presente la idea de revolución, así como la resistencia antifascista y la lucha en contra de la violencia y de la represión. Los habitantes desean ser héroes, por eso pintan en sus carros a los gloriosos personajes históricos y exclaman consignas como: «¡El que cae en la lucha por la libertad, nunca muere!», como grita el personaje de “Piedras”, uno de los cuentos del libro. También, como se indica en “El Marcho”, otro de los cuentos: «Aunque la guerra quedase alejada, el pueblecito vivía inmerso en ella». Esta sublimación de la cotidianeidad confiere a la aldea, a las modestas vidas, de un halo de trascendencia que impregna la atmósfera y las tramas de cada uno de los relatos.

     

    Por todo ello, ha sido un descubrimiento gozoso conocer a Yordán Radíchkov y su Abecedario de pólvora y, como indica Viktoria Leftérova: «La grandeza de Abecedario de pólvora es su voz atemporal: la prueba de ello es que aún hoy la palabra de su autor suena tan viva y cautivadora como hace unas décadas».

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