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La casa del recuerdo y del olvido

Filip David

ISBN: 978-84-15509-93-6

Encuadernación: Cosido

Formato: Rústica con solapas

Fecha de publicación: 13/03/2024

Número de páginas: 208

Traducido por: Patricia Pizarroso Acedo

Imagen de cubierta: Fede Yankelevich

PVP: 19,00€

El sonido constante de un tren que se desplaza por las vías. Un tren que ha contribuido al progreso pero también a la industrialización del mal: desde el traslado de tropas a los campos de batalla hasta la perfecta organización del transporte de inocentes cuyos destinos finales fueron Auschwitz, Treblinka o Sobibor.

Albert Weiss es uno de los supervivientes, un testigo del horror, pero la culpa por haber perdido a su hermano pequeño cuando sus padres los salvaron del tren que los llevaba a una muerte segura lo perseguirá toda la vida, así como la pregunta sobre el sentido del mal: ¿Por qué es tan poderoso y por qué es un elemento dominante en nuestro mundo? Albert Weiss ha dedicado su existencia a buscar la respuesta y el significado de su dolor. ¿Debería recordar u olvidar?, ¿abandonar o continuar la búsqueda?, ¿convertirse en otra persona o llegar al final de sus días aceptando ser quien es?

En esta impactante obra, galardonada en Serbia con el prestigioso Premio NIN, Filip David explora el misterio de la vida y de la muerte, del mal y del bien. David es un experto en la cábala y la mística pero, sobre todo, es un narrador extraordinario. La casa del recuerdo y del olvido, una de las novelas más emotivas y poderosas de la literatura serbia reciente, recorre el siglo xx, un siglo de dolor y sufrimiento, un siglo cuyo mensaje resuena sin descanso en la oscuridad de la noche.

También disponible en eBook

Sobre este libro han dicho:
  • LA LECTURA (Marta Rebón)

    Filip David: la imposibilidad de olvidar el ruido del horror

    En esta novela sobre el trauma de la supervivencia, el escritor serbio construye con sensibilidad un monumento a la memoria que se alza como una de las cimas de la literatura del Holocausto

    (...)

    UN MONUMENTO A LA MEMORIA

    El escritor y guionista Filip David (Kragujevac, Serbia, 1940) entrelaza datos de su vivencia personal del exterminio de los judíos de los Balcanes —él, hijo de madre judía sefardí y padre askenazí de ascendencia ucraniana— con una exploración literaria, filosófica y mitológica sobre el origen del mal, un saber tan opaco como inasible. Fusiona la Cábala con la física cuántica en un intento por trascender los límites de la razón y las emociones. "Cada cuarenta años se reinterpreta el pasado en la memoria colectiva —escribe en una carta otro de los personajes—. (...) Los testigos vivos desaparecen, las lecciones aprendidas dejan de estar vivas y de ser inspiradoras (...) y, desde el presente, como escribió Eric Hobsbawm, corrigen el pasado".

    En esta novela galardonada con el prestigioso Premio Nin en 2015, David, uno de los últimos "testigos vivos", erige un monumento a la memoria que se alza, opino sin incurrir en la exageración, como una de las cimas de la literatura del Holocausto. Su erudición, sensibilidad y compromiso nos atraviesan como dos ojos azules de fuego en la oscuridad.

  • ABC Cultural (Mercedes Monmany)

    La última generación de supervivientes

    El escritor serbio judío aborda la historia de cuatro hombres que de niños sobrevivieron al Holocausto en Yugoslavia y se reúnen años después en Nueva York

    (...)

    Pequeña obra maestra, magnífica, con tentáculos cabalísticos y fantásticos, la historia a varias voces de Filip David, a la manera de ciertos libros como "Una tumba para Boris Davidovich" del también gran escritor Danilo Kis, el otro autor más importante de raíz serbia y a la vez judía junto a David Albahari, avanza fragmentariamente, como un estremecedor y maravilloso caleidoscopio entrelazado. En él se concentra en cada página, de forma sobrecogedora, ese "misterio inmaterial, no humano" y a la vez surgido de la mano directa del hombre, del origen del mal.

    (...)

     

  • RECOMENDACIONES DE LA CENTRAL (Luis de Dios)

    En su primer libro publicado en castellano el escritor serbio Filip David nos narra cómo los tentáculos del régimen nazi se extendieron prácticamente a todos los rincones del viejo continente, y los Balcanes no fueron una excepción. Con una prosa brillante y sin concesiones nos encontramos en La casa del recuerdo y del olvido todos los elementos que configuran la denominada literatura del Holocausto y que convertirán el libro de David en todo un clásico: el sentido de culpa y vergüenza que experimentaron las víctimas que sobrevivieron a los campos de concentración; la dificultad del lenguaje para transmitir las experiencias vividas; la sutil separación entre el bien y el mal que envolvía a víctimas y verdugos; la sensación de impotencia o el anhelo de imperceptibilidad que permaneció en la piel de los que tenían en el anonimato y el pasar desapercibidos su única posibilidad de supervivencia.

    Albert Weiss el personaje alrededor del cual gira la obra, a pesar de los años transcurridos desde la ocupación nazi, sigue obsesionado con la necesidad de buscar un sentido para «aquello a lo que habíamos sobrevivido». En su diario anota los pensamientos y testimonios más extraños y las experiencias que más se acercan a todo lo vivido y experimentado en primera persona o a través de los relatos que van llegando a él. En su búsqueda de una causalidad hace suyas las palabras del escritor y filósofo ruso Nikolái Berdiáyev según el cual el hombre puede soportar el sufrimiento, pero la dificultad de comprensión radica en la falta de sentido de ese sufrimiento. En la cabeza de Albert Weiss resuena un silbido de tren que jamás le abandona, que le hace recordar todos y cada uno de los días el sentimiento de haber defraudado a los suyos. El sonido que recuerda a su hermano Elijah y a sus padres; el sonido del mal.

  • Diario de Sevilla

    El chirrido del trauma

    La casa del recuerdo y del olvido, del serbio de origen judío Filip David, nos hace descubrir tardíamente un título mayor de la literatura del Holocausto.

    El nombre del escritor serbio Filip David (Kragujevac, 1940) habría que añadirlo sin duda alguna al friso de los grandes autores judíos vinculados a la Shoah (de Primo Levi a Imre Kertész, Boris Pahor, Jean Améry, Hanna Harendt, Giorgio Bassani o Simone Weil). El candelabro hebreo de los siete brazos dio luz también a escritores judíos de la ex Yugoslavia, como Danilo Kis o David Albahari. Es también el caso del hasta ahora inédito en español Filip David, hijo de madre sefardí y de padre askenazí oriundo de Leópolis (Ucrania) y emparentado, curiosamente, con Houdini, el célebre escapista.

    (...)

    El libro une las atribuladas voces de cuatro personajes marcados por la maldad

    En La casa del recuerdo y el olvido la pregunta esencial no gira en torno a qué es el mal, sino por qué se hace el mal. Igual que por vía de la Cábala, la introspección sobre el mal lleva también a considerar la física cuántica. Si Heiss buscaba “la partícula de Dios”, habría que intentar hallar la partícula última donde se refracta el mal. Sufridores del Holocausto, los personajes de Filip David ahondan en el estigma de la condición judía. Se preguntan e interpelan acerca del odio que incuban por sí mismos por el hecho de ser judíos, asunto ya estudiado, entre otros, por Hermann Broch, Isaiah Berlin o Sander Gilman en El autoodio judío (antisemitismo y discurso oculto de los judíos). La de Filip David es sin duda alguna una de las novelas esenciales sobre el Holocausto.

    (...)

  • BALCANISMOS

    La casa del recuerdo y del olvido – Un relato sobre el mal como no imaginamos

    La novela La casa del recuerdo y el olvido representa una nueva forma de abordar el Holocausto y ponernos ante el espejo de nosotros: el espejo de la maldad.

    La maldad es uno de las grandes incógnitas sin resolver de la humanidad. Puede surgir de la razón, pero también de la emoción. Puede también causar la muerte, miedo que nos acompaña a lo largo de toda la vida, porque nos arrebata lo más sagrado: el futuro, nuestras expectativas.

    Siempre ha habido esa ansia por diseccionarla hasta entender su razón de ser. El médico y criminólogo Cesare Lombroso sostenía que el origen de la criminalidad estaba en unas causas físicas y biológicas que nos podían ayudar a predecir la pulsión criminal de un sujeto, porque la maldad era innata. Decía Terry Eagleton en su ensayo, Sobre el mal, que el mal nos parece más irracional conforme se manifiesta más gravemente.

    En Modernidad y Holocausto, Zygmun Bauman nos da las claves psicológicas de la actitud de los guardias nazis, que custodiaban los campos de la muerte, hombres desafectos, también morbidos según el caso, pero también presas del seguidismo de los resortes del poder y de su propia moral débil. Primo Levi en Si esto es un hombre e Imre Kertész en Sin destino trazaron sendos relatos sobre la condición de víctimas que perduran desde su publicación como biblias del dolor, y en la película El hijo de Saúl de Láslzó Nemes nos guía como testigos de excepción de toda aquella crueldad.

    (...)

  • Revista de Libros (Marc Casals)

    En un pasaje de La casa del recuerdo y el olvido, la principal obra del serbio Filip David, un superviviente del Holocausto constata la imposibilidad de transmitir lo que ocurrió con el lenguaje común porque este ni siquiera se acerca a describir el horror de lo sucedido: «Se necesitaría una lengua que aún no existe para contar la verdad de la manera que se merece». El debate sobre la posibilidad de representar el Holocausto mediante el lenguaje y la forma más adecuada para hacerlo permanece vivo desde que los supervivientes de los campos volvieron a entrar en contacto con el mundo exterior. La forma más habitual ha sido el testimonio, del que constituyen muestras canónicas el Diario de Ana Frank o Si esto es un hombre, de Primo Levi, puesto que su tono sobrio se ajusta a la gravedad del tema y permite abordar esas experiencias situadas en el límite de lo decible con la autoridad de quien las ha vivido. En esta novela Filip David arriesga al renunciar ya no sólo al testimonio, sino también al realismo, y abordar el Holocausto desde la imaginación.

    (...) Junto a la memoria, el tema básico del que se ocupa la novela es el mal, presentado como una fuerza cósmica, todopoderosa e inaprehensible. En un congreso sobre reconciliación, un superviviente anónimo del Holocausto proclama que le gustaría atribuir el origen del mal a las ideologías, a la manipulación, al fanatismo, a la estupidez o incluso a la banalidad como Hanna Arendt, pero considera estas hipótesis infundadas y conducentes a error: «Solo nos engañan en nuestras ilusiones de que hemos controlado el crimen dándole un rostro puramente humano». El desconocido asegura que, para él, peor que contemplar el fusilamiento de su padre fue asumir su gratuidad: «Comprender que un crimen así ocurre sin sentido ni motivo, que la muerte le puede llegar a cualquiera elegido al azar entre miles, alcanzado por casualidad en la calle». Esta imposibilidad de llegar a la esencia del mal despoja de sentido las vidas de los supervivientes: «Falta el sentido de nuestro sufrimiento. Y el mal le quita sentido a todo lo que toca», afirma Emil Neifeld. El corolario lo verbaliza el cuarto de los protagonistas, Solomon Rubenović: «Estamos condenados al exilio eterno».

    (...)

    (...) Lo que distingue a La casa del recuerdo y el olvido es que, por fantasiosos que parezcan algunos de sus pasajes, David trata un acontecimiento esencialmente judío desde una tradición esencialmente judía. En un fragmento de la novela se afirma: «Deberíamos inventar un nuevo lenguaje, limpio, inmaculado, que tuviera claridad, profundidad, fuerza, que fuera capaz de expresar sentimientos verdaderos. Dicho lenguaje, preciso y poderoso, representaría la defensa más sólida contra el mal». A la espera de que alguien construya este baluarte lingüístico, David ha encontrado una forma singular de describir el mal, que sigue atravesando el mundo con la implacabilidad de los trenes que llevaban a los judíos hacia Auschwitz.

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